Paisajes de transición cultural. De la escuela industrial a la escuela nodo

Mal que nos pese, y aunque son numerosos los ejemplos de escuelas e institutos que caminan hacia los nuevos modelos de aprendizaje, tenemos a nuestro sistema educativo aún sumido en la perplejidad ante las tendencias educativas emergentes. No haré el análisis de por qué, a día de hoy, muchos centros siguen utilizando la enseñanza directa de contenidos como única via de aprendizaje, ignorando que la sociedad del siglo XXI se caracteriza por la fluidez en los cambios culturales, econòmicos, tecnológicos y sociales.
Me gustaría centrarme en la valentía y buenos propósitos de aquellos centros que han abierto sus puertas a estas nuevos aprendizajes emergentes describiendo, desde un punto de vista etnográfico, los cambios de cultura experimentados y la transición - me temo que eterna- hacia un nuevo contexto de aprendizaje caracterizado por su naturaleza cambiante.

Culturas superpuestas: de la lasaña A/D al puré cultural digital


Muchos centros han acogido en sus metodologías propuestas educativas que incluyen el trabajo con entornos digitales. Sin embargo, por lo que he podido ver en algunos ejemplos (y he podido vivir en carne propia) es la persistencia de una cultura "tecnológica" educativa propia de la sociedad industrial que unta encima suyo una cultura superpuesta (cultura digital), adquirida por importación, que no ha nacido de forma natural en el propio centro y que, por lo tanto, se convierte en un objeto descontextualizado dependiente de un sistema lastrado de valores, creencias, hàbitos y juícios atávicos.

Meter con calzador actividades 2.0 en contextos analógicos (léase "tradicionales") se suele saldar con víctimas: maestros quemados y desbordados por la cantidad de horas que se necesitan para dar el do de pecho en cada una de esas dos culturas superpuestas. Y aquí nos encontramos ante otra encrucijada del camino: 

a)Centros que adoptan la tecnología y sus prácticas como barniz de modernidad y tienen muy claro que quieren mantener las estructuras clásicas porque quieren entregar un determinado producto final basado en la cantidad. Pese a todo, pueden existir los "aprendizajes emergentes" en grado superficial pero no las "pedagogías emergentes". O sea, no existe una cultura de lo digital y el centro adopta la tecnología por mímesis. 

b)Centros en los que aun no se ha desarrollado plenamente una cultura digital, pero que en su seno se están gestando unas prácticas educativas "antisistema", dirigidas a posibilitar dichos aprendizajes emergentes. Se hace el esfuerzo de organizar y gestionar el centro y el currículum para conseguirlo y, a diferencia del primer ejemplo, la carga docente es menor puesto que existe cierta concepción "holística" entre metodologías, currículum, aprendizajes, herramientas, evaluación, etc.

Me centraré en el ejemplo "b", que es el que me motiva, me quita el sueño y he vivido muy intensamente durante los últimos cuatro años.


¿Pedagogías emergentes o aprendizajes emergentes? La gallina o el huevo


Y primero es la red, sin duda. Nadie sale de la universidad con lo aprendido en una comunidad virtual, donde la información y el conocimiento volcado allí se convierte en una epifanía, una expansión de la conciencia. Escuchando el hangout (4/11/14) de David Álvarez y Sergio Minué, coincidía plenamente con ellos; yo ye aprendido (aprendizaje relevante) mucho más en las redes que en 9 años de facultades.

Y digo que primero es la red pero son también las tímidas experiencias pedagogicas emergentes nacidas más de la intuición, valentía y la reproducción de experiencias motivadoras que no de  curricula universitarios. Estas experiencias, a veces de forma furtiva, otras de forma experimental, se abren paso en las aulas, posibilitando la entrada de la vida en ellas. Este proceso se convierte en un bucle que realimenta la nueva cultura, convirtiéndola en algo orgánico, vivo, y el crecimiento de esta tomatera infinita necesita enmarcarse en un ecosistema educativo a la altura de las circunstancias. La necesidad de nuevos marcos de pensamiento pero sin marco delimitador, la deconstrucción derridiana de presunciones profesionales o el borrado de fronteras entre conceptos posibilitan la gestación de esas pedagogías emergentes. O al menos, una nueva cultura de la enseñanza caracterizada por su capacidad creadora, transformadora y de transmisión multidireccional. 

Sea como fuere, que quede claro que la totalidad de experiencias de cambio e innovación surgen de los docentes. Aun nos quedan unos cuantos años de investigaciones y configuraciones extraoficiales antes de que las pedagogías y aprendizajes emergentes queden fagocitados y convertidos, bajo capas, mantos burocráticos y documentos prescriptivos, en una perla inalterable. Pero claro, cuando ésto pase, otros escenarios educativos ya existirán como ejemplo en la red. Y con ellos, muchos docentes experimentando.

No conozco ningún centro público ya maduro en este nuevo paradigma educativo, pero vaticino que nunca llegará a una supuesta plenitud si en su seno se han producido ya estas particularidades. Y es que el aprendizaje horizontal lo carga el diablo; se empieza por hacer un blog de clase, después un artefacto digital y se acaba por un banco de conocimientos donde aprender a hacer tortillas de patatas, bailar dubstep, customizar entornos digitales o crakear programas.


Una propuesta de banco de recursos experimental realizado con el objetivo de mejorar las dinámicas sociales del grupo y promover la mentorización entre alumnos (2010). Naturalmente, lo aprendi en la red gracias a ZEMOS98.


La mochila de un alumno del siglo XXI



No voy a hacer una relación de la tecnología de la que se puede pertrechar un alumno en nuestros días, sino de ciertas estrategias metacognitivas indispensables a desarrollar para convertir personas consumidoras de tecnología en personas autónomas y críticas que utilizan la tecnología como herramienta de conocimiento, creación cultural y transformación de la sociedad (virtual y real).

 Un buen ejemplo son los marcos de aprendizaje autodirigido tipo SDLF (Self Directed Learnig Framework), que constituyen la base para enfrentarse a cualquier reto de aprendizaje basado en la investigación, la transformación de información en conocimiento, el desarrollo del pensamiento crítico y posterior comunicación de ideas. Son una especie de método científico evolucionado que incorporan determinadas soft skills.
 Pienso que uno de los objetivos de la escuela debiera ser el desarrollo de uno de estos marcos metacognitivos junto con otro marco importante, el PLE (Personal Learnig Environment), que permite al alumnado y profesorado el acceso a la web 2.0, caracterizada por la participación, la colaboración, la folksonomía y el uso de RSS para seguir contenidos.   Por tanto, uno de los indicadores de madurez digital sería el tipo de PLE existente en el alumnado y el profesorado. 


Dos tipos de SDLF diferentes:
Fuente: www.theflippedclasroom.es




Fuente: www.teachthougt.com

En resumen, las llamadas pedagogías emergentes y los aprendizajes emergentes necesitan nuevos marcos de pensamiento propios de unas nuevas "culturas de centro emergentes" para desarrollarse plenamente. 


 La escuela nodo y el canto de la consciencia en la sociedad red


Se habla de escuela nodo cuando el acto de transmitir información y crear conocimiento traspasa los muros del centro escolar. La escuela nodo va más allá de la utilización de entornos digitales; deja de ser una isla mediante una metamorfosis considerablemente complicada, pasando por fases como las antes descritas para desarrollar al final una nueva visión del proceso de enseñanza y aprendizaje. Se lo leí a Néstor Alonso en una de sus imprescindibles infografias; el 2.0 es una actitud, un estado mental y una manera de hacer las cosas. Ahí estamos: el 2.0 necesita de un nuevo pensamiento estructurado para generar una auténtica sociedad digital del conocimiento.  Este pensamiento estructurado es eso, una nueva cultura global de las relaciones sociales y el conocimiento surgidos de la red: nuevos hábitos, nuevos protocolos, nuevas narratividades,  nuevos significados, nuevas maneras de leer y escribir, nuevos lenguajes, nuevos pensamientos, nuevos conocimientos, nuevas herramientas y medios para nuevos ethepathe y logoi. La palabra moldea el pensamiento y éste, a su vez, lo hace con la palabra. La red nos está moldeando a la vez que nosotros la moldeamos.Y tenemos que saber cómo moldearla de forma consciente y saber cómo nos moldea ella.


Fuente: Néstor Alonso, educ@contic.es


 Manuel Castells en su obra Comunicación y poder (2009) nos habla de una red donde, al igual que en la vida real, se reproducen mecanismos de enmarcado ideológico social y colectivo, frames prefabricados dirigidos al control global de las ideas. Pienso que la mochila de un alumno del siglo XXI debe contener herramientas para discernir, reflexionar, filtrar, tener visión crítica y deliberar. En definitiva, ser una persona libre en la medida de lo posible evitando los "paquetes" ideológicos del pensamiento único. 
Perdonad este repunte à la Giroux.




Paisajes de transición cultural. De la escuela industrial a la escuela nodo  Paisajes de transición cultural. De la escuela industrial a la escuela nodo Reviewed by Manel Guzmán on 21:59:00 Rating: 5

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