CAMBIOS DE CULTURA ESCOLAR (II): ROLES PROFESIONALES

"Trainera Oriotarra", de Borja. Concurso "La foto del lector 2014", El Diario Vasco.


En la anterior entrada pasaba de puntillas por el proceloso terreno de los perfiles profesionales con una mención a la existencia de cierta predisposición de determinados roles hacia la asunción de la dirección escolar. Personalmente, creo que el mapa humano es demasiado complicado como para encasillar y etiquetar cada personalidad, y reducir ese cosmos a cinco, siete o nueve cuadros tiene más de magia que de ciencia. Al igual que la grafología, que siendo una pseudociencia nos aporta información complementaria  con la visualización del trazo, la clasificación de roles profesionales según sus aportaciones a la organización no dejan de ser un esbozo de una realidad mucho más compleja. Aparte de los roles profesionales estudiados por Meredith Belbin, hay otras clasificaciones del personal que componemos los equipos de trabajo. Existe una, que creo bastante acertada, del posible mapa de perfiles docentes en el centro y el papel que juegan en los equipos de trabajo. Los claustros que he vivido, en general, se debaten en estos cinco tipos de perfiles (permitidme el humor):

El/la que sabe y quiere
El/la que no sabe y quiere
El/la que no sabe y no quiere
El/la que sabe y no quiere
El/la que no sabe si sabe o si quiere

1 - El/la que sabe y quiere

Aquí caben perfiles variados que tienen como común denominador la constancia y el rumbo fijo. Por tanto, podemos encontrar un maniático del control de procesos y un investigador especialista un pelín anarquista.
En general, no es extraño que estén metidos  en varios frentes de trabajo dentro del centro. No dan abasto y derrochan pasión en las conversaciones, hecho que le otorga la plaza de "freak" de la docencia. Pueden ser ávidos consumidores de información, tendencias y conocimiento o maniáticos del control y la planificación. Siempre tiene buenas ideas para romper la calma chicha en los proyectos. Su ego goza de buena salud y es fácil herir su amor propio, pues lo dan todo. Bajo presión pueden estallar fácilmente. Discrepan a discreción y algunos son utópicos por naturaleza. Creativos, idealistas y en el caso de los investigadores, con poca tendencia a la reflexión previa. Forman parte de los motores del centro. En el caso del rol planificador y controlador, suelen acabar de directores. Los investigadores es una pena pero le cuesta ser director o jefe de estudios, a menos que la composición restante del equipo directivo, conociendo la naturaleza agreste de su compañero, equilibre la balanza.

2 - El/la que no sabe y quiere

Dos casos prominentes: el primero de éstos no conoce la derrota. Es conciliador, sincero y próximo, no tiene manías ni enemigos visibles. Es empático. Nunca pone pegas y se apunta a cualquier propuesta. Quiere saber y pregunta sin tapujos. Bajo presión responde bien. Es un buen aliado del anterior (1) y lo suele llevar bien porque lo ve venir de lejos.
En este grupo también se alojan los que viven de apariencias. Sería el segundo caso dentro del grupo: lo suyo es la cáscara y la venta de humo, por lo que hay que tener cuidado con esta variante de impostor.
A diferencia del primer ejemplo, éste se sube en la cabeza del primer rol comentado y vive de sus ideas. El copypaste sin rubor es su deporte favorito. Suele evitar en lo posible el enfrentamiento, y si no, lo acomete con una buena dosis de empatía prefabricada de blister y savoir faire. No lo acorralas fácilmente porque tiene recursos para escaparse por la tangente. Los grupos de poder se lo disputan por sus cualidades cohesionadoras y su desparpajo acalaverado. Buen cultivador/ora de las relaciones sociales, es la guinda de la fiesta. Cuando le interesa, tiende a enrocarse en la burocracia y en las normativas más absurdas, lo que le permite una capa de credibilidad y de falsa solvencia. Su artificio y folklore lo pueden llevar a ser director, Jefe de estudios e incluso inspector en un altísimo porcentaje de probabilidades, aprovechando las grietas y rendijas de nuestro sistema de acceso a la función pública, a la mala calidad profesional de los cuerpos supervisores superiores y a los grupos laborales y estadios de promoción existentes. Es tan bueno en lo suyo que puede aparentar una solvencia pedagógica a prueba de cualquier Consejo Escolar.

3 - El/la que no sabe y no quiere

Es un segundo tipo de impostor educativo muy usual. Aprobó las oposiciones para tener trabajo y salario estable. La condición de funcionario fue su meta y ahora practica la sana costumbre de mantener el encefalograma plano. No soporta a los niños, pone pegas a las colonias, a la revista escolar, a las celebraciones, a la plástica, a las TIC, a los proyectos, a las excursiones, a la música alta y la algarabía de los chiquillos... en fin, a todo aquello que aporte ruido, molestia y suciedad a su vida. Sus únicas conversaciones son sobre coches, fútbol, la termomix, teléfonos móviles, peluquería y maquillaje, la fiesta del finde, Gran Hermano, Quién quiere casarse con mi hijo, etc. Puede acabar huyendo de la docencia directa y refugiarse en la dirección del centro o en el cuerpo de inspectores (casos verídicos).

4 - El/la que sabe y no quiere

En este grupo se encuentran los docentes dolidos y vilipendiados, los condenados al ostracismo injustamente (les han puesto la etiqueta de "tóxicos"), los exdirectores/as, los ex jefes de estudios, los que presentaron un proyecto de dirección impresionante pero el inspector pasó por delante a un buen y fiel docente que no le da problemas y es un "buen gestor" del centro,  y en fin,  todos aquellos docentes que están pasando por el ciclo más bajo de la rueda de la fortuna (o, directamente, atropellados por ella), alejados del mainstream del grupo de poder del centro. Fueron y ya no son. Lo caprichoso de la diosa fortuna y los locos avatares de los centros los puede devolver a la primera línea, empujarlos al cambio de centro o hacerles coger la baja definitiva.

5 - El /la que no sabe si sabe o si quiere

Suele ser una buena alma de dios. Hace de argamasa entre los otros cantos rodados y ejerce cierta cohesión en el conjunto. Sabe compartir y te abre las puertas de su casa y de su corazón. A veces puede sacar de quicio cuando, teniendo la pelota en su terreno, opta por ser políticamente correcto o pasársela a la figura de turno. Calla en situaciones en la que su opinión es valiosa, o bien, se escapa con un "yo opino lo mismo que fulano". Quiere quedar bien con todo el mundo y ello lo coloca en situaciones paradójicamente cómicas. Suele ser pasto de la new age educativa. Raramente forman parte de los órganos de decisión del centro, y en caso de formar parte de dicho órgano, su papel es puramente representativo.
CAMBIOS DE CULTURA ESCOLAR (II): ROLES PROFESIONALES CAMBIOS DE CULTURA ESCOLAR (II): ROLES PROFESIONALES Reviewed by Manel Guzmán on 10:54:00 Rating: 5

No hay comentarios:

Pasa?

Con la tecnología de Blogger.