Epílogo de un sueño


Cierro un ciclo profesional- y creo que vital, tengo indicios- y un buen puñado de cosas arderán en las hogueras solsticiales de estos días. Y lo primero que quiero poner a quemar son los rencores y las muchas llagas emocionales que produce la profesión docente. Reconozco que ambas cosas, tan lacerantes de la psique humana, constituyen uno de mis motores de empuje. Ese dolor del alma me aguijonea y espolea hacia la superación, hacia la creación. Es mi manera de discutir: canalizar mis energías a demostrar que algo es posible y que yo lo voy a mostrar aunque acabe enfermo. Es algo que padecemos en mi familia y en mí es un estigma. 

Lo que pase de ahora en adelante, en un nuevo centro educativo diametralmente opuesto y diferente a nivel pedagógico al que dejo (diferencias sobre papel y apariencia) no me da miedo. He cumplido mi sueño educativo. 

He podido diseñar una propuesta pedagógica y aplicarla con muchísimo éxito en el aula, con resultados excepcionales tal como demuestran las evaluaciones de aula, las pruebas internas de centro y las inevitables pruebas diagnósticas del Departament.

He podido demostrar que los libros de texto son inútiles, que se aprende mucho más haciendo matemáticas y lenguas prácticas, llenas de retos atractivos y contenidos significativos elaborados por los propios alumnos.

He podido demostrar que un grupo de alumnos puede desarrollar una propia cultura democrática sin normas explícitas impuestas ni castigos. El diálogo es la vía.

He podido demostrar que una alumna diagnosticada con TDAH, dopada de metilfedinato, limitada con un P.I y con la autoestima por los suelos (su deseo de navidad fue "ser normal") podía dejar de tomar las pastillas (propuse a la familia que quería ver a la alumna "al natural", con las consecuentes críticas de otros docentes). Mediante los entornos digitales, pedagogías vivas,  aprendizajes significativos y grandes dosis de desenfado, informalidad y amor, esta persona ha podido experimentar una curva de aprendizaje literalmente increíble, ganando en confianza y autoestima, comprensión lectora, lectura y expresión oral y escrita, descubriendo su pasión informática hasta el punto de convertirse en mentora y asesora digital de sus compañeros (ha llegado a enseñarme trucos de edición digital y configuración en las plataformas digitales trabajadas, amén de saber gestionar la información y hacer uso  avanzado de los periféricos como el escáner). Es uno de mis triunfos, sin duda.

No he podido salvar a otros alumnos de los naufragios familiares porque entre mi mano y el asidero de problema había una distancia insalvable. Pero sí les he procurado una sonrisa matinal y un entorno acogedor y relajado que les ha proporcionado buenos momentos de humor y aprendizaje respetuoso, alejándolos durante un curso de las preocupaciones.

Y por último, he recibido las expresiones de cariño y gratitud más grandes que un docente puede experimentar por parte de alumnos, ex alumnos y familias. Han sido mi guardia pretoriana incondicional, y su fe y confianza en mi trabajo ha sido motivo de honra.

Y nada. Me calzo las deportivas para salir a correr y que se me disipen las ganas de llorar que me asaltan.

Hasta siempre amigos!!

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Epílogo de un sueño Epílogo de un sueño Reviewed by Manel Guzmán on 22:57:00 Rating: 5

9 comentarios:

  1. Es muy agradable leer estas líneas que hablan de compromiso no con el trabajo, sino con la educación. Ojalá conozcamos otras experiencias que abran las posibilidades, de quienes las leas, de hacer más y mejores momentos por la educación de la niñez.

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  2. Gracias, María. La mirada pedagógica está cambiando. Las redes sociales conectan docentes con prácticas y visiones educativas similares. Hay muy buenos ejemplos de buen hacer de los que yo soy aprendiz.

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  3. Mucha suerte, Manel, que la tendrás seguro, empezando por lo que te llevas en experiencia vital.
    Me has animado y ayudado a seguir creyendo que las cosas se pueden hacer se otra manera, aunque estoy muy lejos de alcanzarte.

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  4. Manel, un autentico placer haberte tenido de profesor. Eres único, eres de admirar, la suerte que hemos tenido de haber podido tener un docente como tu. Un profesor que junto con el cariño, has transmitido la enseñanza...
    Gracias por tu paciencia, dedicación y por tu tiempo.
    Me ha encantado que mi hija haya tenido un autentico profe, como has sido tú.
    Te echaremos muchisimo de menos!!!
    Te deseamos lo mejor.
    Un abrazo
    Jou

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  5. Os echo de menos. Mucho, mucho. Un abrazo a ti y otro muy fuerte a Lucía.

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  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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