El por qué llevo a mi hijo a una escuela pública

El motivo de este post no es otro que el de exponer algunas razones personales, fundamentadas por mi conciencia de clase, mi ideales sociales y políticos y mis valores sobre democracia social, sobre el por qué llevo a mi hijo a una escuela pública. 
Sí, la chispa y mecha que han prendido lentamente para este post son de combustión lenta; hacía tiempo que prendían y no encontraba el rato para escribir el estallido . Pero, ¡ay! el ocio estival del docente... como es tan largo ;-). 

 
Carnivoros, hervíboros y omnívoros...
 Andreu y su afición naturalista
 Durante mi vida profesional ejerciendo de maestro en el sistema público he constatado que un buen puñado de docentes de los claustros en los que me he hallado llevan a sus hijos a una escuela privada.
 Hace unos años, preguntándole el por qué a una compañera que llevaba a sus hijos a una, me respondió muy seria que "porque quería lo mejor para ellos". Recientemente, en otro claustro diferente, constaté la simpatía por llevar a los hijos a escuelas privadas, muy caras pero de "educación alternativa" (new age) al "sistema público". 

Si nos paramos a pensar un poco sobre estas situaciones y la intentamos enmarcar dentro de la reputación de la escuela pública se pueden extraer algunas conclusiones. Que sí, que cada uno es libre de llevar a sus hijos al colegio que quiera... pero algo me dice que si un maestro de la pública no cree en ella, apaga y vámonos. Vaya, no sé... veo aquí una situación bastante oximorónica que añade pistas sobre el estado de la educación, fruto de políticas interesadas en el desguace y descrédito de lo público en favor de la iniciativa privada. Jordi Martí explica esta paradoja de manera magistral en su espacio Xarxatic:

¿Quién cree en la profesionalidad de alguien que ni quiere para él y para sus hijos el servicio en el que él trabaja?

Dejando este debate de lado, expongo mi opinión personal:
 La escuela pública es plural y acoge  todo tipo de alumnado, de diferentes clases sociales y condiciones familiares. El aula es un ejemplo vivo de la constitución de la sociedad que acoge la escuela. Lo que iguala al alumnado es la diferencia. 

El aprendizaje social, al margen del posible ya incluido en el currículo y práctica del docente, es mucho más rico que la campana de irrealidad social de una escuela privada, sobre todo de las llamadas "alternativas", reducto de una clase media acomodada (o aspirantes). 
En un entorno rural, la escuela pública acoge a la mayoría de niños y niñas del pueblo, y en ella se trenzan los futuros lazos en las relaciones sociales y la cohesión social. Llevar a tu hijo a una privada situada en otro pueblo significa descontextualizarlo y aislarlo del grupo social. Muchas veces, cuando voy a trabajar por las mañanas, veo a niños y niñas del pueblo esperar a autobuses, padres o vecinos a que los pasen a recoger para llevarlos a una escuela privada de la comarca que segrega por sexos, obliga a el rezo, uniformiza  y trata a niños y padres como clientes. Clientes que necesitan y deben quedar satisfechos.

Por otro lado, me consta que en la pública la mayoría de las buenas prácticas y la innovación surgen de los docentes. Ellos son el motor de cambio, cosa que, y en general, no tiene correspondencia en la privada por razones obvias. Solamente hay que dar una vuelta por los numerosos blogs, webs y bitácoras de maestros y maestras y hacer un sencillo ejercicio de observación. Con más o menos acierto en las propuestas, la inquietud por la mejora la encontramos en mayor medida entre los profesionales del sector público.
Y aquí meto una cuña: es importante que el docente sienta como suyos el Proyecto Educativo de Centro, y con él, el conjunto de pedagogías que desplegará en el aula porque ello determinará la calidad de sus enseñanzas y de los aprendizajes de sus alumnos. Y perdonad los generalismos, pero no es cosa corriente en la escuela privada.

Es cierto que aún queda mucho camino que recorrer en la educación pública de este país, pero muchísimo más nos quedaría retirándole la total confianza en su labor pedagógica y social y su potencial como medio de cambio. Es algo que desde sectores políticos neoliberales - los que sufrimos, sin excepción- constituye un sueño: comerse el trozo de pastel reservado al sector público de la educación. Alerta.






El por qué llevo a mi hijo a una escuela pública El por qué llevo a mi hijo a una escuela pública Reviewed by Manel Guzmán on 22:31:00 Rating: 5

1 comentario:

  1. Muchas gracias por tu visión, apoyo y vitalidad. Tienes toda la razón. Una compañera de secundaria.

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