Volver a empezar


He empezado este curso en un nuevo centro educativo totalmente diferente al anterior en línea pedagógica. Es algo que ya sabía y no hice el cambio a ciegas; después de algunos años de dejarme la salud volcándome en un proyecto educativo puntero que tocó techo por ciertos intereses personales buscaba aire fresco. Al lado de casa, un colegio profundamente tradicional tenía plazas libres y, sí, me apetecía un tiempo de tranquilidad y rutina, empezar proyectos desde cero sabiendo lo que ahora sé.

Yo entré por la puerta pensando en pasar desapercibido pero en el pequeño Penedès se sabe todo. Y por lo visto, sabían de mí. La acogida por parte del equipo directivo y docentes, inmejorable. Muchas ganas de renovación  y de cambiar inercias en el centro, con lo que depositaron su confianza en mí desde el primer momento para realizar cambios metodológicos y organizativos. Otra vez el vértigo. 
Dice el dicho que quien se atreva a enseñar no debe dejar de aprender. Añado también que la deconstrucción personal es sana y el dejarte acoger por el nuevo ecosistema escolar es obligado. Que el nuevo entre por la puerta haciendo cambios sin conocer el currículum oculto del centro tiene todas las papeletas de convertirse en el enemigo desde la primera semana. Hay inercias muy fuertes y atàvicas, roles de poder ocultos, territorios personales prohibidos, padres soliviantados en el wassap y, en fin, sociogramas de delicado entramado. Hay que ir con pies de plomo pero a la vez reivindicando tu sitio en el nicho ecológico del centro, que por cierto, una cosa que se suele olvidar, es que un centro público no es un negocio privado y no debieran existir privilegios personales basados en el número de años que lleva uno calentando la plaza o la utilización del poder para egos personales. No lo digo tanto por el presente - que no lo conozco tanto- sino más por lo pasado. Pero quién sabe, soy nuevo en un centro y aún no sé ni dónde están los lavabos de la planta baja.

Volver a empezar. Tan motivador como aterrador. Innovación y cambios pedagógicos  sin planificación, diagnóstico ni orden. Y con mucha prisa. Ver cómo se generan situaciones que ya has vivido y no las quieres volver a repetir porque sabes por experiencia directa que desembocan en desastre y frustración.

Pienso que todo centro educativo que tenga claro que quiere nuevos aires pedagógicos tiene que tener también claro que, primeramente, se necesitan hacer cambios de niveles muy muy profundos. Y cambios no materiales, sino humanos. El hecho de meter ordenadores en las aulas no mejora la escuela porque las nuevas tecnologías son eso, herramientas y no objetivos ni procesos. Los atavismos, el "siempre hemos hecho esto, es tradicional" y la costumbre de confundir escuela activa con escuela embutida de actividades descontextualizadas (el parque temático) forman parte de una cultura de centro - o ausencia de ella- difícil de modificar. Abandonar el troquel exige un tiempo de convalescencia, de debilidad y desnudez, de orfandad y... melancolía horadadora. El saldo de la prisa y la falta de planificación y consenso  suele ser el de siempre: docentes quemados y sobreocupados, alumnos perdidos y frustrados y padres perplejos.

Volver a empezar...
Volver a empezar Volver a empezar Reviewed by Manel Guzmán on 23:04:00 Rating: 5

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