Material sobrante


Una pequeña confesión: yo fui tornero fresador. Empecé a trabajar ya de niño, rebotado de un sistema educativo caduco que aún coletea.
Tuve la suerte de aprender el oficio en un buen puñado de talleres de la zona del Vallès, Barcelona.
El oficio de tornero fresador, explicado de forma rápida, consiste en dar una forma determinada a un pedazo de metal, tal como lo pide un plano proporcionado por la empresa que te paga.
La romántica y sugerente belleza del material en bruto pasaba a ser un producto sometido a medidas con tolerancias a veces absurdamente precisas teniendo en cuenta la función final de la pieza realizada. Latón, acero inoxidable, hierro colado, U12, f-111, aluminio, foral, en formatos de barra cilíndrica, cuadrada, fundición, oxicorte...

Una vez metido el trozo de metal en las garras, el plato empezaba a girar. La cuchilla iba quitando  material sobrante en forma de bellas virutas, de forma que de un tosco pedazo de metal salía una pulidísima pieza que cumpliría su función dentro de un sistema mecánico enorme: un coche, una moto, un tractor, un barco...
Había piezas que salían defectuosas; no pasaban los controles de verificación, sección frecuentada por personajes pintorescamente minuciosos. Palmer, pie de rey, galgas y calibres decidían qué piezas pasaban y cuáles se rechazaban.

A veces creo que aún trabajo de tornero fresador; quito el material sobrante de los niños y niñas y los convierto en piezas pulidas, amoldándolos a los planos que me dicta el currículum proporcionado por los que me pagan, sometiéndolos a duras tolerancias en las medidas para que se integren en un sistema mecánico y cumplan con un ciclo vital establecido por los intereses del mercado.



Material sobrante Material sobrante Reviewed by Manel Guzmán on 23:07:00 Rating: 5

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