Ponga un caballo en su claustro

Mula o caballo, ¿qué más da?

La nueva dirección pedagógica (parte) propone educación emocional prescriptiva como "línea de centro" (ay, ay, qué olor más insoportable a incienso). No es una opción, es algo obligatorio. Las emociones se embuten como las tablas de multiplicar pero jugando, eh. ¡Qué bonitos los emoticonos que condensan el insondable y complejísimo espacio emocional humano, entretejido de mil variables y experiencias vitales irrepetibles en cada uno de nosotros, reducido a media docena de iconos de Facebook, la pecera emocional por excelencia! Eh, esperad! Ésto me recuerda a... 

...a Donnie Darko!:




Bueno, sigo:

Sesiones. Hacen falta sesiones para ello y conseguir que en el Tetris de la parrilla horaria la educación emocional se codee con las mates, el catalán, el castellano, los residuos artísticos, la educación física, el conocimiento del medio social y natural, la religión, los valores, los proyectos, las salidas a no sé dónde ni por qué, sorteando charlas de mossos sobre los peligros del internet, talleres de reciclaje, talleres de una empresa de no se qué, celebraciones, fiestas... 
El principio de Arquímedes aquí también funciona pero de forma selectiva teniendo en cuenta la novedad, porque no hay visión globalizadora ni transversal del currículum ni de las áreas ni de la vida. Se habla de proyectos como quien habla de lo frío del aire de la mañana. Y con toneladas de libros, libretas, cuadernos de ortografía, cálculo, problemas, eficacia lectora en fascículos... Ah, las TIC y TAC "no interesan en este momento de cambio". Cuestión de prioridades, en un centro público que tiene frentes más importantes en los que batallar y polimorfos monstruos que vencer. 

Claro está, acompaña al afortunado parto intelectual un requisito: que los alumnos y docentes acudan por imperativo legal a un conocido chiringuito de unas ávidas lectoras del Vanity Fair  que, viendo que su negocio familiar de casa de colonias se venía a pique, se encomendaron a una conocida escuela de negocios que les abrió los sentidos de la empreneduria al maravilloso mundo de las emociones. Y no con poco éxito: el sitio se ha convertido en una meca emocional gracias a los medios asociados a la citada cantera de emprendedores.
Por un coste total de 40 € (aprox) por niño, el comportamiento de un caballo en relación a nuestra compañía durante unos quince minutos determinará nuestra capacitación emocional para acometer una nueva etapa en este maltrecho -pero aún digno- centro educativo que habitamos.

Un brindis por los cambios educativos y la "innovación".




Ponga un caballo en su claustro Ponga un caballo en su claustro Reviewed by Manel Guzmán on 12:41:00 Rating: 5

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