Neolenguas: colegialidad artificial vs cultura de la colaboración (I)


Creo que hay que poner un acento en la idea existente de pensar en el claustro como un grupo compacto que boga, todos a una, en una trainera llamada popularmente "línea de centro" o "proyecto de escuela". 
Es de cajón que el personal docente tenga que arrimar el hombro al proyecto educativo y hacer que un colegio público sea algo digno y serio. Digo yo que si el estado me confía la tarea de educar y me paga yo tendría que dar lo mejor de mi persona. No me quiero imaginar a un médico, un policía o un juez que no cumplan honestamente con su trabajo y no haga piña en el colectivo.
Además, un centro educativo necesita una campana de coherencia interna para ofrecer un buen servicio. Esto no es discutible. He estado trabajando en centros en los que cada nivel utilizaba una editorial diferente y la coordinación brillaba por su ausencia y ello se notaba en los alumnos.
También tengo que decir que he estado en centros con "coherencia interna" basada en la imposición del pensamiento positivo bonachón y productos pseudoeducativos esotéricos y el resultado no se alejaba del primer ejemplo que he citado.

Es estos días se habla a mi alrededor  de conseguir una "línea de escuela", un todos a una y ello es loable. Y lo firmo. Pero hay que leer la letra pequeña y reflexionar un poco sobre las ideas que ponemos encima de la mesa y de dónde nos vienen estas urgencias envueltas en una jerga que todo el mundo ha integrado en su vocabulario como muletas, a costa de desplazar dosis de sentido común. 

Abriendo la sandia


Hace aproximadamente una década que el Departament introdujo para la organización y gestión de centros modelos provenientes del mundo empresarial (Gestión de la Calidad Total). Empezamos a leer y escuchar cosas como DAFOS, liderazgo, cooperación, gestión de equipos, competencias, etc.
Aparecieron gurús de la calidad educativa asesorando: el "menos es más" de van der Rohe - qué bien van las frases descontextualizadas para vehicular políticas de recorte -se aplicó a la escuela: menos centros, menos maestros, menos dotaciones, menos presupuestos, mayores ratios, mayor rigidez... La perversión absoluta viene cuando la Consellera, que siempre compartió la misma filosofía que su paralelo en el Gobierno Central, nos decía que había que recortar para mejorar la educación. Después se convirtió en una patriótica heroína votada por no pocos docentes. En fin.

Neolenguas y marcos de pensamiento

Para desmantelar la escuela pública primero hace falta convertirla en Babel; administrar sedantes y drogas varias para adulterar y distorsionar la percepción de la realidad social de un colectivo desorientado (en general), convertir sus ideales en pulsiones y modificar el pensamiento social sobre la imagen de la escuela pública. Nunca ha existido una campaña de descrédito tan grande hacia la institución como en esta última década. A la par, nunca ha existido una proliferación tan grande de nuevas pedagogías salvadoras y coachings corporativos en detrimento de prácticas educativas básicas que han sido arrinconadas por las leyes de la obsolescencia turboneoliberal.

La palabra modifica el pensamiento. El lenguaje simplifica, codifica y metaforiza procesos culturales humanos fabricando realidades al margen de hechos concretos. Y se puede fabricar una realidad concreta con palabras, emocionalidad enlatada y una buena narración porque cuesta más analizar la información recibida de forma racional.
Hace tiempo que se activaron algunos de estos "frames" (Lakoff 2004) para templar más la frialdad quirúrgica de la gestión de empresa aplicada en educación. Como tengo pensado desglosar el tema en varios posts, me centraré primero en la cultura organizacional.
Y vamos al tema ya, basta de perífrasis.

No es lo mismo aunque suene igual

La cooperación/colaboración son conceptos que admiten varias lecturas. Pero una cosa es la cooperación forzada (colegialidad artificial) y otra cosa es la cultura de la colaboración. Mientras la primera es una imposición de un marco de trabajo, de normas y de pensamiento concretos la segunda contiene una complejidad relacional mucho mayor porque es un fenómeno cultural que se autoregula gracias a la asunción de unos valores democráticos y un código deontológico por parte de quienes forman dicha cultura. La colegialidad artificial, generalmente, no es impulsada por los docentes; es vertical, fagocitadora, con feedback burocratizado. La cultura de la colaboración es rizomática y multidireccional, inclusiva, y es eso, una cultura, un conjunto de significados, emocionalidades, símbolos, lenguajes y valores compartidos.

La colegialidad artificial cuenta con premios y sanciones. Hace tabula rasa y no deja aflorar las iniciativas creadoras. Fomenta las actitudes acomodatícias; todos y nadie son motor, y en éste contexto, el "alpinismo social" es de fácil floración. La implicación es superficial porque el docente no siente como propio el proyecto. La interacción es pobre y los procesos de decisión colectiva son pocos y guiados.
En cambio, la cultura de la colaboración es tanto una forma colectiva como individual de relaciones laborales. Se valora la creatividad, se respeta la individualidad (no confundir con individualismo) y se comparten prácticas y saberes. La cultura de la colaboración no es uniformización del pensamiento; es un paraguas de prácticas, creencias y capacidades diferentes unidas en un proyecto común. En un claustro maduro intelectualmente es raro que no exista un sistema relacional y un proyecto educativo basado en este tipo de relaciones organizacionales.

Andy Hargreaves (2005) nos dice lo siguiente sobre la colaboración:

(…) La colaboración puede ser un instrumento para ayudar a los profesores a trabajar juntos para alcanzar y revisar sus propios objetivos en cuanto comunidad profesional, pero puede ser también una forma de restaurar el control administrativo en discursos persuasivos y omnipresentes sobre la colaboración y el compañerismo. En este sentido, la colaboración puede ser una bendición, pero también una carga, sobre todo si los administradores la hacen suya y la convierten en modelos, órdenes y perfiles mensurables de desarrollo e implementación.
y también:

(…) Los bien intencionados impulsos para crear culturas de colaboración y para desterrar la cultura del aislamiento del profesor y el individualismo de nuestras escuelas, ponen en grave peligro la individualidad del profesorado y, con ello, la incómoda creatividad que se opone a las premisas administrativas y constituye una poderosa fuerza de transformación.
Y finalmente, ya que lo menciona Hargreaves, vamos por el controvertido tema del individualismo.

Individualidad no es individualismo como tampoco aislamiento


Me doy cuenta que el individualismo/individualidad/aislamiento es un tema de preocupación en los claustros. 

Muchos docentes se quejan de compañeros que van a la suya, que se encierran en su aula impermeables a propuestas del paralelo, de ciclo o del claustro. Els sistema funcionarial junto con la organización de tipo burocrático y las editoriales han configurado este aislamiento. En esta situación, la incompetencia tiene un buen nido donde habitar.
Flinders (1988) nos describe tres tipos de aislamiento: el psicológico (miedo, incertidumbre, inseguridad), el ecológico (supervivencia por las condiciones físicas,estructurales y organizacionales del lugar de trabajo) y el adaptativo (para desarrollar y crear respuestas teniendo en cuenta las particularidades del entorno de trabajo y sus demandas).

Si bien como dice Pérez Gomez (1998) el aislamiento tiene consecuencias peyorativas (pragmatismo, pasividad, reproducción conservadora) también ciertos "frames" malversan la idea de identidad personal y profesional con el tipo de aislamiento que tiene como efecto la repetición y reproducción del modelo del libro de texto. Interesadamente, se establece una cruzada contra todo aquél que no haga sobremesa, tertulia de máquina de café o se haga acólito de la última secta educativa.

La identidad personal y profesional es un tesoro que hay que cuidar. Primero porque hacen falta modelos de trabajo y creatividad docente (curioso en unos tiempos en los que se cacarea sobre la creatividad del alumnado); segundo, porque es un mecanismo contra la mediocridad (con la colegialidad artificial se camufla); tercero, porque cualquier modelo de escuela que quiera ser inclusiva, con el respeto por las diferencias como bandera, tiene que salvaguardar esta dimensión personal para, paradójicamente, estimular la calidad de la educación, el desarrollo creativo y profesional docente.

Ser docente significa que necesitas espacios de introspección, de reflexión, de búsqueda e investigación personal, de autonomía intelectual que contraste con la de sus compañeros y mejore las prácticas. Si esto no se da, vamos mal. Y ello no quiere decir que no existan mecanismos de control y de  rendición de cuentas. Creo que los docentes de este tipo tienen menos problemas en este sentido.

La "línea de escuela" , este marco conceptual de pensamiento, puede ser una vía de tren, un sistema de carreteras o una pista infinita. Depende de la madurez democrática e intelectual del claustro.




Neolenguas: colegialidad artificial vs cultura de la colaboración (I) Neolenguas: colegialidad artificial vs cultura de la colaboración (I) Reviewed by Manel Guzmán on 23:38:00 Rating: 5

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