Artefactos digitales y Proyectos: un buen maridaje




Hace un año el anterior equipo directivo de mi centro me pidió compartir mis prácticas mediante un taller de formación de centro. Tuvo una acogida regulera; la sistémica, el waldorfismo y los newagers, en general, no se llevan bien con la tecnología y los proyectos, por lo que medio claustro y parte del entrante equipo directivo no quisieron saber nada del taller.

Índice de contenidos del dosier de consulta
Debo decir que actualmete estoy pasando por una fase de deconstrucción profesional y que ya no creo - o lo hago con muchas reservas- en determinadas metodologías y prácticas de aula. Amante de la tecnología educativa, cada vez soy más crítico con ella después de ver el circo mercantil que se está montando en el mundo de la educación.

Bueno, pues en estas sesiones compartí algo de mis prácticas, un pastiche amostrencado destilado por los años que llevo en el aula. El centro de recursos de la zona me aconsejó poner un título inteligible al taller, hice el papeleo  y me lancé a enseñarles a mis compañeros mi maleta de recursos personales.

Las sesiones eran de dos horas y pensé en dividirlas en dos partes, una teórica y otra práctica. En las sesiones teóricas armábamos entre todos el contexto ideal para el despliegue de los recursos digitales y hubo interesantes debates que demoraron el temario del taller, debates que enriquecieron la visión compartida de qué tipo de escuela buscábamos y, a nivel de formación, cómo debía partir nuestro alumnado hacia la secundaria.


Nuestra dotación en ordenadores, ya obsoleta, no ayudó al desarrollo del curso. La conexión era demasiado lenta y las prácticas colaborativas con herramientas como Mydocumenta o el entorno Google se hacían pesadas. Otra vez la realidad se impone y nos recuerda los límites de la escuela pública en la era de su desguace paulatino y los patrióticos recortes.


No dogmas

El primer mensaje que lancé: "Todo lo que os muestre no es dogma de fe, mandan las necesidades del grupo de alumnos por encima de todo"

Y es que depende de qué grupos de alumnado nos toquen trabajan mejor de forma dirigida que autónoma. Y no hay que tener remordimientos en tirar de metodologías más directas. Conviene cuidarse en el aula y no quemarse ante un grupo que no está preparado para trabajar por proyectos, aunque lo digan los grandes gurús del tema.

En las sesiones prácticas hicimos mapas de proyectos con ayuda de material visual. Cada grupo de docentes pensaba en un posible proyecto interdisciplinar para desarrollar. Elaboré un conjunto de tarjetas que recogian los ámbitos curriculares de las áreas, los artefactos digitales utilizables, las fuentes de recursos, el tipo de trabajo (individual, colectivo, en pareja...), el tipo de situación de aprendizaje (clase magistral, trabajo en equipo) y las fases de cada tipo de proyectos (proyectos con currículum como objetivo, proyectos con currículum como medio, proyectos servicio con design thinking):












El curso se hizo corto en sesiones y fue mutando porque algunos compañeros pedían soluciones a medida: cómo conjugar proyectos y libro de texto. No es disparatada la propuesta, puesto que la mayoría de colegios y docentes se encuentran prisioneros de las editoriales. Por activa o por pasiva; un colegio que tenga el 80% de plantilla móvil necesita materiales que le aporten estabilidad y continuidad. Tenemos una imagen pornográficamente distorsionada del mundo de la educación, cuando en realidad la mayoría de centros sobrevive sin apenas recursos y sobrepasados en problemas ya endémicos (ratios, plantillas inestables, recursos materiales...).
Hay que ser honestos y recordar dónde se pisa, y no insuflar humo porque la realidad manda. Como no tengo patria pedagógica ni remilgos, propusimos entre todos una solución que no sería trabajo por proyectos propiamente dicho pero enriquecería las prácticas educativas con libro de texto de por medio:


Un toque de atención: los libros de texto no son malos ni buenos. Hay algunas editoriales con mucha calidad que ofrecen en su catálogo buenos materiales que sirven de consulta o apoyo al trabajo más "competencial" (corrección política). También existen libros que son pura basura porque las editoriales pretenden ser amables con los tiempos anticontenidos que corren y te meten desde referencias a la homeopatía hasta rollo de coaching sistémico. Como todo, detrás tiene que haber un maestro o maestra cañero que dote de vida el libro de texto. Y hay ciertas cosas que por muchas modas educativas que vengan son ineludibles: una buena comprensión lectora, una buena expresión escrita, un buen razonamiento matemático y un sentido y gusto estéticos educados.

Una sesión memorable fue cuando se tocó el tema del tipo de cultura del aprendizaje necesaria para un alumnado en un siglo XXI que se predica - a veces de forma interesada por los que tienen la sartén por el mango-  como "líquido y cambiante". Y no lo digo por Bauman.
 Fue un debate interesante que hacía falta en el centro desde hace años. Hicimos un ejercicio de diseño para posibilitar la adquisición de un marco metacognitivo y competencial del alumnado, la consecución del cual sería uno de los objetivos principales de la etapa de primaria.

Os dejo el soporte visual para la presentación inicial del curso:



A.d i interdisciplinarietat from Manuel Guzmán Almagro

Si os interesa el juego de tarjetas o cualquier material, no dudéis en contactar conmigo.

Saludos
Artefactos digitales y Proyectos: un buen maridaje Artefactos digitales y Proyectos: un buen maridaje Reviewed by Manel Guzmán on 23:32:00 Rating: 5

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