Cementerio de elefantes


Pese a los numerosos nudos que anidan en él, la poca profundidad y la flojera e indefinición que lo caracterizan, considero que el actual currículum de primaria es un buen documento para construir una escuela dinámica y actual (lluvia de silbidos y objetos). Creo que es lo suficientemente amable como para que los docentes o equipos de trabajo puedan diseñar planes de enseñanza y aprendizaje adaptados a los alumnos y su contexto social con un grado de flexibilidad realmente bueno. La pega -como ya muchos estareis pensando - es que esta amabilidad y apertura a la libre interpretación también puede convertirse en justo lo contrario: un centro de experimentación pseudopedagógico pasto de todo tipo de propuestas.
Como siempre, la ética, calidad profesional y criterio de los docentes es la que puede convertir nuestro currículum en una herramienta poderosa o en un marco legal para las barrabasadas educativas más descacharrantes. Creo que hay que saber leerlo y entenderlo equipado con los atributos intelectuales adecuados.

No obstante, aún encontramos centros con sus claustros muy - muy, muy, muy, muy, muy, muy - alejados de cualquier elemento e ideario del ya no tan nuevo currículum y que, a día de hoy, se empeña en seguir concebiendo la enseñanza y la organización y gestión de centro como hace 30 o 40 años. Pretendo, pues, advertir de la necesidad de reflexionar sobre nuestro trabajo y las dinámicas profesionales que desplegamos en la escuela pública porque ella se merece especial cuidado es estos tiempos de neoliberalismo innovador.
Propongo algunos puntos de reflexión sobre los atavismos e incongruencias que aún configuran la vida en los centros:

El libro como eje vertebrador principal  de los aprendizajes

Aunque parezca mentira - me pongo colorada, como dice la canción-, aunque suene extraño, aún existen colegios en que el libro y los cuadernillos son el principal agente educador: doce temas, doce, divididos en tres trimestres = programación hecha. La acción educativa recae sobre dicho objeto, que sustituye incluso al propio currículum. Luego nos quejamos de que existen comentarios de acoso y derribo contra la escuela pública.

Evaluación basada en exámenes de cada unidad del libro.

La trampa de programar así es que es muy goloso evaluar a tema hecho con los exámenes ya cocinados de antemano. Si esto sucede, y como costumbre se alarga algunos años, el centro cae en una situación muy difícil de cambiar. Ésto y lo del primer punto convierten a la escuela en una auténtica fábrica de salchichas humanas.

Ausencia de debate y reflexión

Ordeno y mando y a acatar. La falta de espacios para compartir proyectos e ideas contribuyen a la estabulación y fosilización. El miedo a la disención o a las represalias acceleran la muerte de los maestros, dejando al aire su esqueleto de funcionario. 

Presencia y movilidad del tutor en el aula

El tutor A hace X horas en su tutoría pero sale a hacer las matemáticas a la clase de 6º B mientras le hace el castellano otro maestro, que a su vez una maestra, que también tiene tutoría propia, le hace el medio y así casi toda la plantilla. En resumen, los grupos de alumnos tienen el tutor a media jornada y éste una o dos asignaturas más para evaluar en una clase de veintitantos. Ello contribuye a que el tutor se queme y que no consiga hacer de maestro en un grupo que pide a gritos contacto y cohesión. El libro es el que educa, el maestro se dedica a saltar con él de clase en clase para meterlo con calzador en la franja horaria y clase asignada.

Programaciones congeladas

Tienes que hacer esto y punto. Pero con este contexto de trabajo hasta lo agradeces para poder sobrevivir y hasta llega un punto en que el funcionario que lucha por salir de tus entretelas te lo agradece. Si antes no  aparece la depresión, claro.

Fuerte fragmentación horaria

A primera hora Catalán con el tutor de segundo curso, a segunda Matemáticas con el profe fulano, pito y al patio, que después toca música. Por la tarde tenemos esa asignatura camuflada de plan lector con otro profe y para acabar el día, a última hora de la tarde, medio social con nuestro tutor.
En este contexto tan poco amable, arrollado por el reloj, la programación ya programada y el libro de texto palpitando, es imposible el aprendizaje. Reza para que no se haya producido un conflicto y tengas que dedicarle unos minutillos o atender a ese alumno con NEE.

Actividades dogma

Suelen ser actividades-parche que nadie sabe por qué razón existen, totalmente descontextualizadas y degradadas por el paso de los años y el hastío, pero como "se ha hecho siempre" pues ea. No ligan con nada pero forman parte de la tómbola de actividades para que no se diga que el cole no hace cosas chulis.

Mitos y leyendas urbanas educativas 

En este contexto tan impermeable y cerrado es normal que persistan las ideas equivocadas nacidas en el 2006 con el nuevo currículum. Puedes encontrarte con creencias absurdas sobre cómo debe ser un proyecto interdisciplinar (el "adoquinado" o "calzador" de asignaturas típico), miedos sobre el blog de aula y concepción editorial de las tipologías textuales.

Elevada movilidad de docentes 

Con este plan, la plantilla es móvil en más de un 60-70 por ciento. Muchos docentes cogen las maletas pronto buscando la flexibilidad y la frescura. Al final, el colegio se convierte en un cementerio de elefantes de difícil recuperación.


En estas escuelas débiles y poco maduras a nivel pedagógico es fácil que un día, tratando de cambiar o renovarse, caigan en montajes como EscolaNova 21 o Ashoka, cuando no de la pedagogía sistémica, la holística o paquetes aún más dañinos.

Cementerio de elefantes Cementerio de elefantes Reviewed by Manel Guzmán on 22:10:00 Rating: 5

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